• RM

¿Cómo ayudar a los niños de la generación Alfa?

Nacieron a partir del año 2010 y son considerados la primera generación nativa digital del mundo. Tienen acceso a celulares, tablet, iPad o computadoras con conexión a internet prácticamente desde su nacimiento. Son el foco de atención de sus padres, sus fotos y videos se comparten entre familiares y amigos como algo totalmente normal.



Les hablan a los equipos electrónicos para escribir mensajes o realizar búsquedas, se relacionan con amigos a través de redes sociales y juegos online. Aprenden a través de vídeos, no tienen problemas tomando clases a distancia, aunque sus profesores y padres sí. Pasan su tiempo libre jugando videojuegos o en plataformas como YouTube, Facebook, Instagram, Twich o TikTok. La televisión abierta no les interesa.


Sin embargo, no todo son ventajas, tienen problemas con las habilidades analógicas como leer libros, escribir o relacionarse en persona. Su desarrollo motriz es mucho menor que el de las generaciones de niños que tuvieron la oportunidad de jugar en la calle con los amigos. Estas carencias se refuerzan en el caso de los hijos únicos, que tampoco tienen hermanos con quienes jugar en casa.





Todo esto es especialmente cierto en países del primer mundo, donde el acceso a internet de las familias es cercano al 95% y hay riqueza suficiente para que todos los miembros de las familias tengan dispositivos digitales. En estos países también la natalidad ha descendido mucho, favoreciendo que cada vez haya más hijos únicos que no tienen siquiera primos de su edad con quienes jugar.




Sin embargo, muchos países hispanos viven una realidad distinta, con economías más restringidas y consecuentemente un acceso a internet de los niños mucho más limitado. También la natalidad y cercanía familiar es mayor en estos países y aún es frecuente verlos jugando en la calle en muchos pueblos. Estos pequeños no tendrán todas las características de la generación alfa.


Los papás son en su mayoría millennials. Son la primera generación en plantearse seriamente conseguir un equilibrio entre la vida privada y laboral. Dan mucha importancia a su tiempo personal y están muy volcados en sus hijos, con quienes tienen relaciones mucho más cercanas e informales que cualquier otra generación anterior. El que muchos millennials tengan hijos únicos (o no tengan hijos) contribuye a que toda la familia entera vuelque su atención en los pocos niños disponibles, a menudo con sintiéndolos en exceso y sobre protegiéndolos. En países del primer mundo es normal que estos niños tengan cuartos para ellos solos, decorados especialmente a su gusto y llenos de juguetes.



A pesar de estas aparentes ventajas para el cuidado de los pequeños, los millennials enfrentan retos importantes. Tras varias crisis económicas a nivel mundial, tienen comparativamente menos poder adquisitivo que las generaciones anteriores. Es habitual que tengan que trabajar ambos padres para mantener la economía familiar. Muchos niños de la generación alfa están siendo criados por sus abuelos, quienes no tienen los conocimientos para orientar-los y protegerlos en el mundo digital ni la energía para activarlos en juegos físicos.



Además de tener menos poder adquisitivo, los millennials son la primera generación adicta a las redes sociales y teléfonos celulares, también por trabajo deben estar pendientes de estos dispositivos incluso fuera de su jornada laboral. No tienen descanso y el estrés afecta a muchos de ellos. Tampoco pueden pedir consejo a sus padres en estas cuestiones, ya que son situaciones nuevas a las que ninguna generación tuvo que enfrentarse antes.


Independientemente del tema generacional, hay necesidades de los niños que son universales y que no conviene descuidar:


* Una sana alimentación, con muchas frutas y verduras.


* Buenos hábitos de sueño, dejando de lado las pantallas al menos una hora antes de dormir y realizando actividades relajadas como leer un cuento o platicar.


* Educar con el ejemplo, ellos prestan más atención a lo que nos ven hacer que a lo que les decimos.


* Comunicación de calidad. Asertiva, escuchando de forma activa y comunicándonos de forma no violenta. Entre todos los miembros de la familia.  Mucho cariño, los pequeños deben sentirse protegidos y seguros siempre que estén en compañía de sus papás.


* Tiempo de juego con sus papás. Recordemos que el juego es el mecanismo natural de aprendizaje de todos los niños, especialmente los juegos improvisados donde se puedan insertar temas del día a día de los pequeños, que les hayan llamado la atención o les preocupen.



* Fijar límites, rutinas y responsabilidades de acuerdo a sus capacidades (que suelen ser muy superiores a lo que pensamos los adultos). Consentir en exceso a un pequeño es una forma de lastimar lo e incapacitarlo para su futura vida adulta.


* Animarlos a realizar actividades nuevas, celebrando tanto los éxitos como los fracasos, pues de éstos se aprende. Muchos niños consentidos esperan resultados inmediatos sin esfuerzo. Es importante que aprendan por experiencia propia lo que cuesta conseguir las cosas, con el apoyo de sus papás. Aparte de estas cuestiones generales, debemos ayudar a los niños alfa a adquirir y desarrollar las habilidades propias de su generación y que les abrirán las puertas de su futuro digital. Si crecen como analfabetos digitales cuando toda su generación se caracteriza precisamente por ser digital, estaremos limitando mucho su potencial para las oportunidades que vienen. Recordemos que estamos en plena transformación laboral, muchos de los empleos de hoy van a desaparecer y aparecerán otros muchos que no podemos ni imaginar.



* Favorecer que los niños tengan una tablet o dispositivo digital propio, con acceso a internet, supervisado por sus papás.


* Dedicar tiempo a enseñar a los pequeños el uso de estas herramientas, potenciando su curiosidad.


* Fomentar que dediquen tiempo a jugar, socializar, crear, construir… a través de herramientas digitales, de preferencia con otros compañeros y supervisados por alguno de sus padres.



* Enseñarles a buscar videos sobre temas de su interés, ciencia, arte, manualidades, juegos para que normalicen esta forma de aprendizaje. Por otro lado, debemos asegurar que también desarrollen las habilidades tradicionales que les permitirán conectar con las generaciones anteriores y alcanzar un desarrollo integral.


* Frecuentes salidas a parques donde puedan hacer actividades físicas no organizadas y socializar con otros pequeños.  Conocer de primera mano la naturaleza, con escapadas al campo, montaña, playa. Aquí los abuelos pueden aportar mucho conocimiento de primera mano que la mayoría de los millennials no tienen.


* Dedicar tiempo a leer cuentos y libros, acompañados de sus papás. Aprender a leer en voz alta, entonando adecuadamente. Hacer presentaciones de algunos temas ante la familia. Mundo Unicornio es un lugar donde puedes ser tú mismo, divertirte y aprender muchas cosas.


Haydeé Acosta

Psicóloga clínica en formación

Mamá embajadora de Mundo Unicornio




8 vistas0 comentarios